sábado, 12 de marzo de 2011

Me mata, todo se fue, todo acabó.

Allí estaba él, sentado en esa playa donde habíamos pasado tantos horas, días, tanto tiempo, mientras las olas del mar tocaban nuestros pies descalzos, cuando corríamos uno detrás del otro, nos perseguíamos y de pronto, nos encontrábamos y con nosotros se encontraban nuestros labios.
¿Y dónde ha quedó todo esto? En el pasado, en mis recuerdos.
En el ayer o quizás en el mañana, quien sabe que podría haber pasado si hubiésemos seguido juntos, si hubiésemos seguido pasando tantos momentos, como cuando me agarrabas de la mano, y decías lo mucho que me querías, pero todo eso ya no está. Todo se esfumó con el viento, todo, tristemente, pero todo acabó.

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